Fernández paga la deuda de París
mientras da la espalda a Chávez
Argentina se reconcilia con la economía internacional
Pese a las previsiones de algunos analistas, la presidenta argentina, Cristina Fernández, continuó por la senda de su marido aislándose del mundo mientras estrechaba lazos con el presidente venezolano, Hugo Chávez. Tras “demonizar” organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y acumular deudas, el único prestamista posible era el mandatario bolivariano, dispuesto a adquirir bonos de deuda a altos intereses. Entidades económicas como el Banco de España, empezaron a advertir sobre los riesgos de invertir en Argentina. Un país que con el gobierno K ha adquirido tan poca seguridad jurídica para los capitales privados como Venezuela o Irak. Además, la rumorología nacional (a veces malvada y dirigida) empezó a advertir sobre una posible bancarrota, parecida a la de 2001 y el “corralito”.
Finalmente el riesgo a una fuga de capitales y las críticas de la comunidad internacional presionaron sobre la Casa Rosada lo suficiente como para que la
Presidenta decidiera saldar la deuda histórica con el Club de París (7.900 millones de dólares). La decisión se tomó ayer tarde. Pero fue el secreto mejor guardado que quedó bajo siete llaves en las paredes de la quinta de Olivos. Sólo lo sabían Cristina y Néstor Kirchner.La orden de cancelar por completo la deuda con el Club de París bajó sólo en los últimos cuatro días a un puñado de ministros. La historia había comenzado tres semanas antes, durante un comité económico de crisis que se había formado tras el desplome de los bonos argentinos después de la decisión de Hugo Chávez de desprenderse en 24 horas de los títulos que había comprado a una tasa del 14,9 %.
Argentina nacionaliza Aerolíneas
El otro objetivo fue, en esa línea, generar inversiones en el país y habilitar al mundo para los empresarios nacionales. Sin embargo, hay contradicciones que todavía mantienen en alerta a los inversores extranjeros –en especial españoles-.Ayer, tras 18 años Aerolíneas volvió a ser argentina, pero con polémica. Por un lado el Estado acusa a Marsans de vaciar la compañía mientras que por el otro el grupo español denuncia que los sindicatos y el Gobierno hacen inviable la empresa. Ahora un tribunal argentino decidirá si se paga algo a Marsans, o si se expropia la empresa.Esta vez el kirchnerismo impuso su mayoría en el Senado. Y logró la aprobación por 46 votos contra 21. El Estado retoma así el control de una empresa dos veces al borde de la quiebra y con una deuda de 890 millones de dólares.
La votación supone una victoria pírrica para la presidenta, con la imagen fuertemente dañada tras la crisis del campo. Si bien sacó adelante la estatización de Aerolíneas, ahora tendrá que asumir los gastos de una empresa que con los actuales precios del combustible y sin políticas de transporte, resulta una ruina. No es la primera nacionalización encubierta que el Gobierno “K” promueve consciente de la popularidad que generan este tipo de acciones, al más puro estilo peronista. Recientemente, Repsol y Gas Natural tuvieron que vender acciones a testaferros oficialistas.
Autor : Ángel Sastre
Fuente : La Razón - digital
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