El Ministerio de la Verdad
Como emergente de un mundo de ficción asoma la Argentina. Los miembros del partido único obnubilados por el abuso del poder han recreado en la Nación la novela de George Orwell, 1984, parece ser el estimulo de la grotesca pareja para dominar a la sociedad.
El régimen totalitario y represor que describe la famosa novela de ciencia ficción, se encuadra perfectamente dentro del modelo progresista instalado por los Kirchner, para someter al soberano y apoderarse de los bienes y los derechos que le son propios.
Los ejes parecen ser los mismos, el Estado Terrorista y la gente. Una masa atemorizada, aislada y pobre, fácil de dirigir y de engañar.
Tal como en el argumento de la obra de Orwell, los poderosos Ministerios son los encargados de mantener la paz social, que necesita El Gran Hermano, a cargo del gobierno. Según la novela representado por El Ministerio de la Verdad (uno de los 4 Ministerios que conforman el poder) Su objetivo reescribir la historia-
Estos 4 Ministerios que el autor dispuso en las distintas áreas cumplían diferentes funciones tales como:
El Ministerio del Amor a cargo de los castigos y la tortura.
El Ministerio de la Paz se encargaba de asuntos relacionados con la guerra y con hacer que ésta sea permanente.
El Ministerio de la Abundancia, era el encargado de los asuntos relacionados con la economía y de conseguir que la gente viva siempre al borde de la subsistencia.
El Ministerio de la Verdad, se dedicaba a manipular o destruir los documentos históricos, para conseguir que las evidencias del pasado coincidan con la versión oficial de la historia, mantenida por el Estado
Sólo bastaría reemplazar las líricas asignaturas propuestas, por las reales, es decir Ministerio de Justicia y DDHH, Ministerio de Defensa, Ministerio de economía y reemplazar el último por El Poder Ejecutivo Absolutista
La estructura del personaje del Gran Hermano es una copia, hasta en los detalles físicos del personaje, al culto a la personalidad de Stalin. En una descripción más exhaustiva y sociológica, se lo podría analizar como un pseudo político: él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el economista, el dios pagano y el juez supremo.
Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso. El Partido al que han de pertenecer todas las personas. Sólo se salvan los “proles”; ellos no cuentan y tienen derechos como los animales (de hecho, la Policía del Pensamiento apenas los vigila: “a los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno”). Ni siquiera la familia está por encima de su presencia, es común la denuncia de hijos pequeños a sus propios padres por traicionar al Partido. Irónicamente, Orwell insinúa la posibilidad de que ya ni siquiera sea una persona real, sino un mero icono propagandístico.
Después de años de trabajo en el ( Ministerio de la Verdad),Presidencia de la Nación, nuestro Gran Hermano como el personaje de ficción tomó conciencia de que los retoques de la historia en los que consistió su trabajo fueron sólo una parte de la gran farsa en la que se basó su gobierno.Y a diferencia del protagonista decidió continuar la historia, pero en esta segunda etapa la elegida resultó ser su mujer.
Inspirados quizás en el libro de Orwell los Kirchner han recreado una versión libre de la intrincada historia, con temas como el lavado de cerebro, el lenguaje, la psicología y la inventiva encaminados al control físico y mental de los individuos, la educación totalitaria de la juventud, etcétera. Un sistema donde la intimidad y el libre pensamiento no existan.
El mecanismo represor, en realidad verdadero, es más que parte de una alienada pesadilla aceptada interiormente por la verdad relativa, que no se puede comparar con la que el intelecto deduzca, o siquiera los sentidos perciban.
Cuasi iluminados ambos se jactan de haber participaron como actores importantes en las primeras etapas de luchas revolucionarias y amenazantes se erigen a los ciudadanos desde el odio y el resentimiento, tratando de combatir la verdadera historia e interponer como héroes a los asesinos terroristas de ayer hoy alineados a El Ministerio de la Verdad.
En momentos de crisis económica y de poder, como los que les toca atravesar al matrimonio, el sarcasmo parece ser la base para imponer sus caprichos. Una situación totalmente desequilibrada domina a la Argentina, mientras la pareja procede a la inversa de las circunstancias y se mofa de los gobernados escandalosamente.
No dispuestos a torcer el camino los Kirchner entre la espada y la pared, junto con sus brujos de turno están tratando dequebrantar hasta los más mínimos derechos de los ciudadanos. En tanto el cuerpo social se encuentra amenazado por la criminal delincuencia alimentada desde el Estado, La Gran Hermana Cristina parapetada detrás de una pantalla sigue con su burda mentira.
Con falaces alocuciones esa Señora guarecida en Olivos dificilmente pueda conmover a nadie. Por más que se coloque a la defensiva y trate de no mostrarse públicamente para evitar roces, insultos y protestas in situ, los argentinos se encuentran enfervorizados ante tanto menosprecio intelectual,al que son expuestos por quien despojada de honestidad intelectual irónicamente los desprecia.
Mientras el dúo presidencial interpreta su sádico papel irrelevante y patético, el Indec nuevamente ataca la paciencia de los trabajadores y los brujos parlanchines de Tomada, Boudou, Moreno , Massa y Scioli por medio de infelices interpretaciones, completan la irascibilidad de los ciudadanos a punto de estallar emocionalmente al comprobar la falta de respeto que estos personajes tienen para con ellos.
Manipuladas aseveraciones salen de las sucias bocas de los indecentes legisladores dispuestos ha perpetrar el atraco final,de la AFJP en el Senado, en tanto la estupidez del matrimonio está dejando sin ocupación a miles de trabajadores, repiten hasta el cansancio, conjuros de desestabilizaciones y encendidas críticas hacia todo aquel que se muestre decidido a ejercer su rol de opositor.
En tanto el matrimonio rampante, sigue hojeando la novela en la búsqueda de algún capitulo para copiar, los ciudadanos deberían comprometerse, participar y exigir para poner coto al meteórico desfalco.
La canalización del odio, la destruccion de los vinculos existentes entre miembros de instituciones, la inducción al crimen mental y la ciega obediencia que conduce al Gran Hermano provocando una extraña conjunción de miedo y atracción fatal es lo que se desprende del argumento de la narrativa de la novela 1984, Cualquier parecido con la realidad que nos atormenta puede ser ficticio, pero que lo hay, lo hay…
Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela
Email: susanasechi@gmail.com
Fuente: La Historia paralela
Filed under: Opinión, Susana Sechi























